Escucha mis palabras en el silencio Mis gritos sin voz en el atardecer mira mis ojos en suspenso mira a este amor llegar a perecer Que se suicida segado por la locura Suficiente dolor es ya vivir sin tu ternura Sin tus labios de aguamiel, sin tu suntuosa piel Tus palabras entrecortadas Tus risotadas incoherentes Mis manos indecentes tomándote por la cintura... Tus labios candentes, fuente de mi lujuria infinita por ella mi corazón no palpita... se acelera en una mezcla de amor y pasión, mis manos deslizándose por tu espalda en un acto de tímida vehemencia, tus ojos engatusados por mi mirada furtiva, esa que cuando se te hace esquiva buscas con mucha prisa, y esa pequeña risa que causo cuando deslizo mis labios por tu boca, y después esto provoca q siga bajando hasta tu cuello, ese cuello excitante q beso con dulzura, que hace q pierda la cordura y me entregue a la locura, tus dedos apretando mis brazos como una fiera atacando y yo sigo buscando la gloria debajo de tu camisa, un reloj nos avisa que la hora esta llegando pero yo quiero seguir besando, tocando y rozando tu piel lozana, y tu cuello que emana una fragancia exquisita, esa fragancia q invita a q siga bajando, y tu hipnotizada por mi mirada indecente, ya no importa lo que diga la gente lo nuestro es algo escondido un amor furtivo que no podemos parar, y a tu piernas alabar por esa forma tan preciosa y lujuriosa que hacen que suba la temperatura, y es q mi cuarto se va transformando en un infierno placentero, nido de este pecado concebido, por desearnos aunque sea prohibido, disfrutando de este Pecado de este pecado contigo, siento la dulzura de tu vientre tocándolo suavemente con la suavidad de una pluma, esperando que se consuma la vela moribunda que es la única testigo de nuestra locura, tu blusa y mi camisa duermen en el suelo, y sigo con el anhelo de tocarte un poco mas, tu correspondiendo mis caricias con tus labios por mi pecho y ahí te vas derecho al lugar donde yace mi corazón, bendita sea aquella ocasión en que nos conocimos y ahora vivimos el placer en nuestra sangre, mi cuerpo esta que arde al tener contacto con el tuyo, yo susurro a tu oído: soy solo tuyo y tu correspondes mi cariño con un suave gemido, ahora que he sentido tu pecho en mi boca, tu mano en mi pierna y tu mirada tan tierna que se posa en la mía, ahora tu sostén que a volado como un gorrión liberado que con el batir de sus alas la vela ha apagado y ahora solo estamos iluminados por las llamas del deseo, y ahora que poseo tu cuerpo inmaculado, que solo he pensado en tu figura desbordante y en este querer inquietante que no me deja soltarte, tu temerosa con tus manos de Diosa empiezas a desvestirme con paciencia lujuriosa y un temor casi imperceptible...

No hay comentarios:
Publicar un comentario